La Semana Santa en el Quilmes de 150 años atrás…
La reciente digitalización del periódico “El Quilmero”, inestimable obra realizada por la Biblioteca Pública Municipal “Domingo Faustino Sarmiento” en colaboración con la Biblioteca Nacional y disponible para su consulta en la web de esta última, nos permite conocer, por ejemplo, cómo se celebraban las Pascuas en el Quilmes de hace 150 años, ese Quilmes que recién comenzaba su expansión luego de recibir al ferrocarril apenas cuatro años antes.
Así, leemos en la edición de “El Quilmero” del domingo 16 de abril de 1876:
Al terminar las solemnes fiestas religiosas con que el cristianismo acostumbra simbolizar la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesu Cristo, nos place dar cuenta de cómo han tenido lugar esas fiestas en Quilmes.
Sabemos que al hacerlo no tendremos tal vez la suerte de satisfacer todas las opiniones, pero apreciaremos conforme a nuestra conciencia, y quedaremos satisfechos.
Después de esta prevención, demos principio.
El Domingo de Ramos tuvo lugar la distribución de las Palmas en la misa mayor.
Con este motivo afluyó al pueblo gran concurrencia de las chacras, a extremo de que el local del hermoso templo de Quilmes no era bastante a contenerla.
Durante los tres días siguientes, como se acostumbra trabajar como de ordinario, la concurrencia no era tan numerosa, aunque asistió bastante gente a la iglesia.
El jueves fue bastante numerosa la concurrencia.
Hubo Vía sacra, Oficios, Sermón de institución de la Eucaristía y por la noche Tinieblas.
Esta última ceremonia fue desempeñada graciosamente por el profesor de piano D. M. Rodríguez y como cantores aficionados los señores D. Eusebio Rodríguez, D. Pedro Moranchel y D. Emiliano Reina, a más del señor Cura, el Teniente y otro clérigo más.
El señor D. Eusebio Rodríguez dispuso a secundar los deseos del señor Cura y los del vecindario mismo, ha obtenido, ayudado generosamente por los señores nombrados que concurrieron como aficionados, un éxito feliz en esa ceremonia jamás celebrada en Quilmes.
La ceremonia de velar al Santísimo ha sido ejecutada constantemente durante el día y toda la noche, por señoras de lo más distinguido de nuestra sociedad, por su modestia y virtud.
El Viernes la concurrencia fue mayor que los otros días, estando lleno el templo desde por la mañana hasta la noche.
Los Sermones de Agonía y Soledad fueron predicados por el señor Cura, quedando plenamente satisfecho el vecindario de su elocuente cuanto ilustrada palabra.
Ayer terminaron las fiestas con la Misa de Resurrección que tuvo tan buen éxito como las ceremonias anteriores.
Se puede calcular que nuestro templo ha contenido más de mil y doscientas personas en estas fiestas.
El orden ha sido perfectamente conservado por la autoridad.
Debemos nuestra felicitación a los señores Cura y Teniente, encargados de la iglesia, a las autoridades, y particularmente a los señores que generosamente se prestaron a cantar y tocar, solemnizando mas por este medio las ceremonias sagradas, y creemos poder felicitarlos tambien a nombre del vecindario.
